El calor era insoportable, y las distancias interminables.
Salimos de la ciudad prohibida y cruzamos la calle por un subterráneo para llegar a la plaza de Tiananmen. Intentamos buscar la sombra, pero sólo hay sombra en las aceras laterales. Toda la plaza está cercada. Como os dije las medidas de seguridas no sé si eran muy efectivas pero sí eran numerosas.